Vacaciones 2005 - Perhetian Islands

January 26, 2005

Después de nuestra estadia en Tailandia, rumbiamos hacia el sur el uno de los viajes más caóticos de mi vida (no alcanzó creo a superar al peor de todos, el cruce de la Península de Sinaí en Egipto, desde Dahab hacia El Cairo, pero se quedó sin dudas con el segundo puesto), y uno de los más largos, ya que nos tomó 52 horas llegar a destino.

Panorámica de la playa.

Perhetian Islands - Vista de

Además… hubo ataques de claustrofobia, robo, policias, pérdidas de todas las cosas de valor, golpes, y un viaje terrorífico…

Viaje Caótico

La partida fue el 23 de enero a las 6 de la mañana desde Ko Samui, y se fue sucediendo asi:
- En Kombi desde el hotel hacia el puerto, ubicado al otro lado de la isla.
- En Ferri, desde el puerto hacia el continente.
- En micro desde el puerto hasta Surat Tani.
- En Surat Tani, en una kombi hasta Hat Yai.

Hicimos noche en Hat Yai.
- En otra kombi nos dirigimos hacia la frontera con Malasia.
- A pie cruzamos la frontera, y ya en Malasia, tomamos un colectivo de línea hacia Kota Bharu.
- En Khota tomamos otro colectivo hasta Kuala Besut.

Hicimos noche en Kuala Besut.
- Y por fin, en un barquito cruzamos el mar para llegar al mediodía del tercer día de viaje a las famosas Islas Perhetian!

Pero elviaje no fue sólo largo en el camino nos cruzamos con todo tipo de problemas.
Para comenzar, en el ferry entre Ko Samui y Surat Tani, mientras el bondi estaba sobre el ferry y nosotros en el bar del ferry desayunando, nos robaron de las mochilas que estaban en el compartimiento de equipajes del micro (pero de esto nos dimos cuenta recién al día siguiente).

Una vez que llegamos a Surat Tani, nos subimos en “la Kombi endemoniada”, la cosa empezó mal desde el principio, a poco de haber subido, y a causa de estar en los asientos del fondo, a Noelia, le agarró un ataque de claustrofobia, con lo cual tuvimos que para al chofer, y bajó corriendo al baño más cercano para dejar un vomitito. Volvió, le cambiaron el asiento y continuamos el viaje.
El chofer era un sacada total, creo que nunca tuve tanto miedo a bordo de un vehículo. El chino de mierda se las ingenió para tenernos a todos con los huevos en la garganta todo el viaje, y que no fue muy corto que digamos.
Exedió el límite de velocidad todo el camino, y la kombi no estaba en gran forma, no dejó de tomar las curvas a fondo haciendo tocar las ruedas contra los guardabarros, se abría y cerraba sin mirar y estúpidamente cada vez que intentaba pasar a otro auto, recibiendo no pocos bocinazos insultivos.
Pero lo más insólito era que se tiraba a pasar a los que iban por el carril rápido por fuera de la ruta, ponía dos ruedas en la tierra y sin esperar que el auto de adelante se corra, lo pasaba por la tierra y casi razando el guardarail, que por suerte estaba ahí para separar las dos manos (cada mano tenía tres carriles). A pesar de haber transitado por la mejor ruta que vimos en el sur de Asia, sufrimos increiblemente, un conductor que no se calmaba ni siquiera después de haberme sacado de quicio y haber recibido más de una vez gritos intimidantes. Nada lo detuvo hasta llegar a destino.
Ya habiamos tenido suficiente por ese día, y no quicimos subir a la siguiente kombi, a pesar de tener ya pago el viaje. Así que hicimos noche en Hat Yai (Todavía en Tailandia).

A la mañana siguiente me di cuenta que me habían robado los Traveller Cheques, y com creimos que había sido en la habitación del hotel hicimos un quilombo terrible en la recepción, llegó la policia, nos llevaron a la comisaria, y después a la agencia donde teníamos que tomar la otra kombi porque se nos hacía tarde. Después de todo eso atando cabos, me di cuenta que no me habían robado en el hotel, sino en el ferry, el día anterior.

Subimos a la kombi que nos dejaría en la frontera con Malasia, y parecía que todo iba mejor.
Cruzamos el control a pie, y a la salida de la aduana, tomamos un colectivo de línea que nos dejaría en Khota Baru, la primer ciudad en suelo Malayo. Pero no fue tan sencillo, el colectivo reventó un neumático trasero, y aunque intentó seguir camino, después de unas cuadras el chofer se vio obligado a parar. Y quedamos al costado del camino a la espera del siguiente. En la espera se largó una lluvia torrencial, y nos cagamos mojando, nosotros y nuestras mochilas!
Ya en Khota Baru, nos costo bastante conseguir un cajero que nos soltara un mango y después de recorrer más de ocho bancos (cerrados, ya que era feriado), pudimos sacar algo. (unos días después, estando ya en Singapur, nos eteraríamos que de la cuenta de Gonzalo, se había hecho una extracción de 80 euros, sólo unos minutos después de la verdadera extracción que él hizo ese día).

Después de conseguir el dinero ya era tarde para llegar a las malditas islas ese mismo día, así que tomamos otro colectivo de línea que nos dejaría en el puerto, para que recién al otro día a la mañana, pudieramos tomar el barquito hacia “las Perhetians”.
Caída la noche, alrededor de las 20.30 hs, llegamos a un hotelcito cerca del puerto para hacer noche, ya habiamos contactado a la persona que nos llevaría al día siguiente a las islas ya que estaba en el mismo hotel, y al momento de pagar por la habitación, oh oh!! $##£##£~ que lo parió, me faltaba la mochila chica, donde tenía el dinero, documentos, traveller cheques, la maquina de fotos nueva, tarjetas de crédito, tarjeta del banco y otras cosas.

Otra vez sopa!! No lo podíamos creer, otro problema más…
Empezamos a pensar y nos “dimos cuenta” que la habíamos olvidado en el último colectivo, del cual nos habíamos bajado hacía unos 20 minutos antes. Corrimos, buscamos, pero nada. Hasta que una persona que estaba con el dueño del hotel se ofreció a llevarnos e intentar alcanzar el colectivo (claro que nosotros no sabíamos que él no tenía idea de hacia donde iba ese bendito colectivo). El paseo duró una hora y media al menos, buscamos por acá y por allá, preguntamos por acá y por allá, de pueblo en pueblo, de parada en parada, buscabamos la casa del chofer, donde, según uno de todos los interrogados estaría el colectivo estacionado, pero nada. Volvimos al hotel sin pena ni gloria, casi llorando de la bronca.
Después de unos cuarenta minutos, el tipo seguía haciendo llamados telefónicos para intentar saber donde estaba el maldito colectivo o el chofer. Aunque ya habíamos perdido las esperanzas, ya que aunque encontrando el micro, no sabiamos si la mochila iba a estar o si se la habría guardado el chofer, o la única pasajera que había cuando nos bajamos, para colmo yo estba sentado en el primer asiento atras del chofer, era muy fácil encontrarla.

Un rato más tarde, ya casi a medía noche, hubo un indicio un poco más creible de donde podría estar estacionado el micro. En un pueblo a unos 20 kilomentros, y salimos así ahí, yo, el “chofer” y el dueño del hotel. Después de buscar por el pueblito, encontramos en garage, la reja estaba abierta, y entramos, el otro chabón ecaró hacia las oficinas, y yo haci alos micros estacionados, había unos 15 más o menos, quizá era uno de esos…
Y si, el micro estaba ahí, y con las puertas abiertas! Menos esperanzas, pero me subí, y ahí estaba la mochila!! Después de más de tres horas de búsqueda, estaba todavía ahí, sentadita en el primer asiento del cole, esperándome! Creo que esta vez llobara de la alegría. Volvimos, le di unos mangos al chabón que se había portado tan bien, y a dormir contentos.

Al día siguiente, el viaje en barco a la isla no fue mucho mejor, pero la historia se hace muy larga…

La cuestión es que después de todo, llegamos! Y la pasamos muy bien durante los tres días.

Fotos de Nuestro paso por las Islas Perhetian

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