Se viene otro mundial.
December 16, 2005Usmeando en viejos directorios del disco rígido encontré algo que había escrito apenas finalizada la actuación de Argentina en el último mundial.
Hay muchas formas de “sufrir” un mundial, pero desde Killarney (Irlanda), la forma de sufrilo, fue algo tragi-cómico.
Esto es lo que había escrito en aquel entonces:
El mundial vivido desde Irlanda
Si bien todo el mundo acá hablaba de fútbol antes del mundial, obviamente hablaban de Irlanda y de Inglaterra en segundo plano, va mejor dicho de David Beckham, ya que el pibe tiene todo copado en esta zona del planeta, vende todo, factura por cada dedo que mueve, y esta en todas las revistas y diarios, todos los santos días.
Con lo cual mucho no se pudo vivir el mundial desde acá, no nos enterábamos de cómo iban los entrenamientos, no sabíamos en que ciudad estaba la selección o que se decía de uno u otro jugador.
Mas allá de eso la cosa empezó bien, el 2 de junio…
Mas allá de eso la cosa empezó bien, el 2 de junio, a las 5.30 horas de la mañanita estaba arriba para empezar a vivir el mundial. Noelia tenia que trabajar, pero yo me iba a la casa de Horacio y Gabriel para ver el partido contra Nigeria, porque ellos tenían televisión. Y no solo eso, tenían yerba y dulce de leche Gandara, mmm.
La cosa no pudo empezar mejor, Argentina gano 1-0, tomamos mate después de mucho tiempo, y habíamos perdido la voz entre tantos gritos de aliento y lamento. El corazón latía rápido y contento. Nos paseábamos con la albiceleste y la bandera por todos lados, mas que de costumbre.
Las expectativas eran mas al enfrentar a Inglaterra. Sentados a pocos metros de la pantalla gigante del “Pub Danny Man” en pleno centro de Killarney, estábamos listos para otra alegría, la cual seria grandísima, ya que el lugar estaba copado por el rojo y blanco ingles, todos a nuestras espaldas. Nosotros solo veíamos la pantalla, pero ellos nos apuntaban a la nuca con sus miradas sedientas de revancha. Y para que tengan una idea de lo que significa “Revancha”, la frase “La mano de dios” por estos rumbos es un dicho de todos los días, los diarios, revistas y televisión la recuerdan a cada rato. Todavía tienen la mano atragantada.
Cuando promediaba el partido, mientras esquivábamos miradas, también nosotros pensábamos en la mano de dios, porque parecía lo único que nos podría salvar, pero no, el “gran diez” no estaba ahí.
Y nos fuimos, si nada, ni siquiera con una cargada al hombro.
Para el partido con Suecia, ya veníamos mal de movida, jugábamos a la misma hora que lo hacia Inglaterra contra Nigeria, así que nadie televisaba a Argentina, y nos quedábamos sin ver el partido. Sin canal alguno que lo transmitiera, sin radios argentinas en internet que nos acercaran el relato, no tuvimos mas alternativas que sufrir el partido por teléfono, sí, por teléfono.
Detrás del tuvo de un publico, a la hora que el pueblo apenas despertaba y con las calles aun vaciás, escuchábamos el relato de “un amigo” argentino que desde su casa en West Palm Beach, yanquilandia, nos re-relataba el encuentro, mientras miraba un canal mexicano. Si, así de jodido fue nuestro ultimo sufrimiento, desde Japón a México, de México a Estados Unidos y de Estados Unidos a un teléfono publico en Irlanda del cual estaba colgado Gabriel y que de a ratos nos comentaba a Horacio y a mí. Con el primer tiempo se fue la primera tarjeta telefónica. Y con esa tarjeta casi casi se habían ido nuestras esperanzas, ya no creíamos en una alegría, ese día estaba hecho para nuestro sufrimiento.
Cuando conseguimos la segunda tarjeta, y nos volvimos a conectar con Estados Unidos, ya había pasado algún tiempo de la segunda mitad y la noticia fue fulminante: Suecia 1, Argentina 0. Después de un par de minutos de dialogo telefónico, ya sin relato alguno ni esperanzas, ya solo una charla de amigos a la distancia sobre cosas de la vida y cada tanto un: “Uy, casi nos meten otro!”, decidimos no alargar el sufrimiento. Chau Estados Unidos. Cortamos la comunicación, y chau amigo en yanquilandia, chau Japón, chau Corea, chau mundial, chau ilusión.
Nos sentamos abatidos por la tristeza en el banco de una galería, solo esperando que pase el tiempo. Cuando decidimos ir a preguntar como había terminado el partido nos cruzamos con un televisor las camisetas argentinas corriendo tras la redonda, pensamos que era la repetición de algunas jugadas y nos detuvimos. Se veía a la selección atacando, totalmente adelantada, y nos dimos cuenta que el partido no había terminado aun, y que había una pequeña esperanza, aunque sea de unos segundos más. Pero dicha esperanza fue corta, muy corta, el partido acabo, y volvió a cerrarse otro sueño…
Esta vez desde Irlanda.
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