Nuevo trabajo y despedida del viejo

May 14, 2006

Después del día que fui a trabajar y me encontré con el restaurante cerrado (29/03), y que nadie se había dignado a avisarme, las cosas quedaron un poco tirantes. Pero se empeoraron, ya que la situación se repitió en las dos semanas posteriores, aunque en dichas ocaciones al menos me dijeron unas horas antes que no iban a abrir.

Pero lo gracioso fue saber que tenían el restaurante casi vendido, que ya habían comprado otro, y que cerraban cuando se les daba la gana sólo para poder descontarnos días de nuestras vacaciones.
Y que como la persona que lo iba a comprar iba a hacer algunas reformas, iban a cerrar dos semanas, y nos iban a dar “vacaciones”. Pero el problema era que no sabían cuándo iba a ser eso, y que como de costumbre nos iban a avisar un minuto antes. Así que ese día, después de una pequeña discusión, aproveche otro cierra repentino, para presentarme por un puesto en otro restaurante, hice una prueba, y arregle con ellos.
Así que renuncié, y me comí 15 días de preaviso con cara de orto.

El trabajo que busco en Ginebra no parece que vaya a llegar muy fácilmente, así que no podía esperar, hoy empecé en mi nuevo trabajo, al menos hay más gente, casi todo jóvenes, y parece haber buena onda. El restaurante no parece tener muy buena fama, y seguro que a eso se debe que de las 7 u 8 personas que trabajamos en la cocinaa, sólo el jefe tiene más de un mes de antiguedad (3 meses!).

Veremos que pasa.

Este me queda un poco más lejos, y tengo que pedalear unos 15 minutos desde casa, pero lo bueno es que todo el trayecto es bordeando el lago, así que no está mal.

Acá les dejo la página del Restaurant Pizzeria Marina Bay.

El sábado a la noche terminé de trabajar en La Dolce Vita, y los dueños me sorpredieron a último momento con un par de regalitos. Como sabían que me justa andar por las montañas, me regalaron una cortaplumas y un librito con muchas caminatas de la zona (Alta Saboya).

Pero lo más tierno fue que decidieron en ese momento escribir algo en la última página, y ambos se peleaban porque habían escrito casi lo mismo! Pero yo ni me calenté en leerlo, sino hasta que llegué a casa, junto con una tarjeta del restorante que me dieron.

El librito decía “Merci pour ton travail, et bonne chance pour la suite. Au meilleur pizzaiolo (champion du monde)”.
Y el la tarjetita me habían escrito sus teléfonos, y me decían que si buscaba trabajo que los llamara.

Así que me dejaron con la duda, si son unos guachos, o unos reboludos, cuestión que a pesar que cagarse en mí en reiteradas ocasiones, parece que me querían!! Y bueno, hay gentes para todos los gustos.

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